Cienfuegos

26 enero 2013 / 15:34

Entrar en la habitación de otro sin su permiso, cerrar la puerta y encender la lámpara. Contemplar la mesa, los papeles, la letra de otro. Cansarse en seguida de esa ajenidad, por obvia, e ir hacia el mueble. Abrir los cajones: cargadores y algunos ahorros; barajar unos billetes de cincuenta como si fueran fotografías de hace años y dejarlos en su orden inicial, de nuevo en el cajón, cuidadoso. Estar tranquilo en la habitación del otro, porque habéis entrado juntos. Ha entrado contigo para que examinaras, sin su permiso, su habitación. Entrar al taller de otro.

*Hace unos días, los amigos del Espacio Cienfuegos de Málaga me propusieron escribir unas líneas con motivo de la jornada de puertas abiertas que celebran hoy sábado (enlace).